Yo tuve mala suerte porque había una cosa espinosa y no sabía que era: ¡Era un puerco espín! Me acerqué a él y me clavó una púa y salté por los aires.
Había un río y caí de cabeza en una moto de agua y como estaba mareado, metí la llave y arraqué: Había una rampa y fui haciendo voltretas hasta que caí en la hierba.
Seguí andando, andando y vi mapaches en un árbol tirándome piñas a la cabeza.
Corrí y había un cabritillo al que le quise sacar una foto, pero su madre no me dejó y bajó de la montaña y me dió con los cuernos.
Fuí volando por los aires, haciendo volteretas para atrás, con la mala suerte de que fui a caer al pozo de las ranas y una rana se me puso en la cabeza y yo le dije:
- ¿Y... tú que miras?
Y ella:
- Croac, crac.
Después fuimos a la montaña. Allí había un señor que estaba esquiando y yo que estaba en el medio, y... ¡chocamos! y fuimos haciendo una bola de nieve que crecía y crecía y... ¡Cataplof! Chocamos con un arbolito.
Menos mal que vinieron a rescatarnos en un helicóptero y llegamos, por fin a casa sanos y salvos.
Miguel A.
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